¿Se ha preguntado usted el porque les cuesta mucho trabajo a nuestros políticos reconocer sus derrotas y los triunfos de sus contrincantes?
Casi todas las elecciones que se realizan en México están marcadas por el conflicto postelectoral.
Nadie queda conforme con los resultados que les son adversos, tanto unos como los otros se quejan de la compra de votos, de pasarse de los topes de campaña, de la guerra sucia, de la intimidación de unos a otros para que no voten, etc.
Esa es la historia de México.
En la época prehispánica nuestros antepasados no conocieron la democracia, mucho menos en la etapa virreinal.
El siglo XIX estuvo marcado por las guerras de casi todo el siglo.
El siglo XX estuvo marcado por el PRI , a la que se le llamó la dictadura perfecta que se mantuvo en el poder por mas de 70 años, aunque debemos decir que en los estados ya ha sobrepasado los 80 años manteniendo los mismos usos y costumbres para mantenerse en el poder.
Los mexicanos no hemos conocido la democracia, ni históricamente ni institucionalmente.
Veamos la principal institución como de cualquier otra sociedad: La familia.
Quien esto escribe pertenece a una generación en la que cuando el papá daba una orden se tenía que cumplir a como diera lugar y no cabía la posibilidad de cuestionar esa orden, a menos que uno estuviera dispuesto a enfrentar las consecuencias.
Todo lo que decía el padre de familia era por “el bien de todos”, aunque casi nunca se le preguntaba a cualquier otro miembro de la familia si eso era lo que quería.
Nunca se les preguntaba a los otros miembros acerca de sus aspiraciones, sus deseos, sus temores, sus necesidades, sus angustias, sus ideas, etc.
Todo era decidido por los patriarcas.
Se decidía qué es lo que debían estudiar, en que debía trabajar, incluso, se decidía con quien se debía casar.
Lo que uno terminaba por aprender que uno no valía nada en este mundo, el valor estaba en función del pensamiento de la cabeza de la familia.
Eran las dictaduras que terminaban por ser queridas porque los hacían por “el bien de todos”.
Desde luego hubo muchos miembros de esas familias que se rebelaron y se dijeron a si mismos, “cuando yo tenga a mis hijos voy a ser totalmente diferente, voy a trabajar muy duro para darles todo lo que a mi me falto”.
Por supuesto que crecieron, se casaron y tuvieron los hijos que quisieron y cumplieron la promesa que se hicieron a si mismos.
Les dieron todo a sus hijos, pero también les dieron el poder y se pasaron al otro extremo y si antes fue la dictadura de los padres, ahora tenemos la dictadura de los hijos.
Estos actúan como si los padres tuvieran solo la obligación de darles todo a cambio de nada.
Como se podrá ver, la democracia nunca ha existido en la familia.
Ahora vemos la escuela.
Desde el primer día que un niño llega a la escuela, ni siquiera se le pregunta la información para conocerlo, se inicia con darle los primeros datos que están contemplados en el programa decidido por alguien que determinó lo que un niños de una determinada edad debe saber.
No se le pregunta al niño lo que sabe, de hecho, se contempla que el niño no sabe nada y el maestro lo sabe todo, para eso estudio 17 años de su vida para prepararse para darle “todo lo que el niño debe saber”.
¿De verdad un niño no sabe nada?
Un niño de tres años de edad ya tiene miles de experiencias de vida, ya sabe hablar, se puede expresar con toda claridad, ciertamente tiene datos equivocados, pero para eso debe estar el maestro, para ayudarle a clarificar los datos que ya tiene.
Lo mismo pasa en la primaria, en la mayor parte de las escuelas, mas que educar se les somete para obedezcan y se sujeten a los dictados de los maestros.
Cuando los niños pasan a la secundaria van adquiriendo mas capacidad para rebelarse ante las situaciones que de alguna manera perciben como injustas y muchos llegar a desertar de la escuela, porque es un ambiente muy tenso.
Hay maestros que consideran que la escuela es un lugar estresante.
Los que logran pasar a la preparatoria lo hacen mediante mucha resistencia porque conforme se alcanza este nivel, en muchos casos se estresan demasiado por la lucha entre los poderes de unos y otros.
Algo ausente en todos los niveles de la educación es el dialogo, en ausencia de este valor la enseñanza se convierte en una imposición.
Cuando se impone algo es un indicador muy claro de la dictadura en la escuela.
Ahora pasemos en la empresa.
Hay miles de empresas que se manejan con criterios emocionales, entre ellas están las empresas familiares.
En estas se toma decisiones como “este cuate me cae mal, no descansaré hasta que esté fuera de la empresa”, sin importar que este trabajador haya sido muy eficiente durante 15 años de trabajo.
Cuando se toman ese tipo de decisiones es cuando las empresas inician su declive.
Hay muchas historias de empresas familiares que en su momento fueron exitosas, pero cuando pasaron a manos de los hijos, estos las llevaron al fracaso.
Son los modelos tiránicos los que las llevaron al fracaso.
Ahora veamos las iglesias.
Ninguna iglesia escapa al fanatismo, al dogmatismo, a la manipulación y al autoritarismo.
Todos estos males se hacen en el nombre de Dios “para la salvación de las almas”.
En una ocasión escuche a un pastor decir que Dios nunca se equivoca y tampoco se equivoca cuando “designa” a sus pastores de cada iglesia, también decía que los pastores no podía estar equivocados, cuando le pregunte si él nunca se equivocaba, salió huyendo de la pregunta.
Ese mismo pastor contaba historias en las que le advertía a las personas que no continuaran con ciertas conductas, “esta persona continuó con esa conducta y al día siguiente fue atropellado por un trailer”.
Todos los fieles de todas las iglesias nos pueden contar infinidad de historias de manipulación y autoritarismo.
Ahora vemos a los gobiernos.
Aquí hay infinidad de historias de autoritarismo en el gobierno. Los medios de comunicación nos dan cuenta a diario de cómo nuestros gobernantes toman decisiones que van en contra de sus enemigos y de la población en general.
Muchas leyes son dictadas sin tomar el parecer de los afectados, tenemos el caso de la tenencia de los vehículos, ese fue un impuesto para financiar las olimpiadas de 1968, pero las olimpiadas fueron hace mucho tiempo y todavía seguimos pagando ese impuesto.
Tenemos una clase gobernante que más que gobernar, administra los problemas por temor a afectar a los grupos poderosos.
Toma decisiones en función del cálculo del movimiento de las fuerzas políticas, no en función de las necesidades reales de la población.
Veamos a los partidos políticos.
Los partidos políticos son agrupaciones que tienen el propósito de organizarse para llegar al poder, pero por desgracia no llegan con un proyecto que ayude a toda la población a elevar la calidad de vida.
Generalmente son unos cuantos los que deciden quienes serán los candidatos de cada partido y cuando se realizan las elecciones no se respetan las decisiones de la población.
Hay infinidad de maniobras para hacer que alguien gane, desde la compra de votos mediante dinero o productos para construcción, condicionamiento para que las personas sigan recibiendo determinadas becas, intimidación para que no voten, etc.
Muchos veces los contrincantes se declaran ganadores y emprenden luchas para que “se respete la voluntad popular”, “Yo gane” “Tu perdiste”. “Tu hiciste trampa”.
¿No le parece a usted un juego de niños, con todo respeto para los niños?
¿En donde está la grandeza de nuestros políticos?
¿En donde está la verdadera Política?
Esto es un problema también de madurez.
¿Dónde estamos los mexicanos con respecto a madurez?
Lamentablemente los mexicanos no somos adultos, pero tampoco somos unos adolescentes, sino estamos ubicados en la niñez.
La característica esencial de la niñez es que se le tiene que dar todo para que sobrevivan y habiendo más de 50 millones de pobres a los que se les “debe” ayudar para que sobrevivan, eso nos coloca como un país en la infancia, muy a pesar de que un alto porcentaje estamos en edad adulta, pero tenemos un comportamiento infantil.
Si algo nos sirve de consuelo, Estados Unidos tampoco está en la edad adulta, sino en la adolescencia. China y Japón, según ciertos estudiosos, están en la edad adulta.
Todo esto es el resultado de una deficiente educación.
Una educación de calidad nos puede llevar a entender y practicar la democracia y esto nos puede llevar a la madurez como país.
Pero, ¿Qué es realmente la democracia?
Muy a pesar de que esta palabra está en la boca de muchas personas, pocos son los que la entienden. Si esta palabra no es entendida, es imposible que la puedan practicar en la vida cotidiana.
Atendiendo a su raíz etimológica, se compone de la partícula clave demo, que significa pueblo, y kratos, voz griega que significa autoridad.
La democracia es la doctrina política que favorece la intervención del pueblo en el gobierno.
Para que el pueblo pueda participar en el gobierno se requiere que haya ciertos valores que la mayor parte de la población ignora.
Se requiere que haya respeto, capacidad para dialogar, responsabilidad, igualdad, participación social, tolerancia, libertad, justicia, pluralismo, etc.
Examinemos si en los personajes de la vida política actual existen estos valores.
Un personaje que ha declarado multitud de veces que es un demócrata es Andrés Manuel López Obrador, recordemos lo que hizo cuando se le negó el registro a Clara Brugada, llamó a una asamblea en un lugar de la Delegación de Iztapalapa para pedir que se votara por Juanito que estaba postulado por el Partido del trabajo y que al ganar la votación renunciaría para cederle el puesto a Clara Brugada.
Examinemos si en este problema hubo respeto, libertad, tolerancia, justicia, pluralismo.
Todo esto fue únicamente la decisión de un caudillo en donde manipuló a todos los que así lo aceptaron y logró lo que este caudillo quiso.
¿Fue este un acto verdaderamente democrático?
Esto fue un acto autoritario, de manipulación, de intolerancia y dogmatismo.
¿En donde esta la vocación democrática de nuestros políticos?
Por supuesto que este caso es el extremo de la anti-democracia, en general así se maneja la mayor parte de los políticos de todos los partidos.
La “democracia mexicana” se reduce a pedir el voto a cambio de dinero, un bulto de cemento, láminas, despensas, becas o lo que los votantes necesiten para subsistir.
Esto no puede ser llamado democracia, a menos que se practiquen los valores antes mencionados.
Llamarle democracia solo al ejercicio del voto, es como pretender describir una residencia y solo hablar del baño del cuarto de servicio.
La democracia no puede ser impuesta en ningún país por decreto, aunque haya la mejor intención de un gobernante.
Instaurar la democracia en México requiere de la educación democrática desde el jardín de niños.
¿Se ha preguntado como sería una familia democrática? ¿Se ha preguntado como sería una escuela democrática? ¿Cómo sería una empresa democrática? ¿Cómo sería una sociedad verdaderamente democrática?
Sin duda, estas preguntas son claves para entender la verdadera democracia.
Ojalá algún día seamos verdaderamente democráticos
elsuenomexicano@yahoo.com.mx www.elsuenomexicano.org